Un hombre sutil

Siempre había sido un hombre discreto, de pocas palabras. Aún así, yo creía que teníamos una buena relación, que nos queríamos y que todo iba viento en popa. Nunca discutíamos por nada, nunca me contradecía, aceptaba todas mis decisiones, escuchaba mis chácharas nocturnas y se prestaba a mirar mis programas favoritos de televisión. Todo esto me hizo pensar que éramos el uno para el otro, así que pronto le propuse que nos fueramos a vivir juntos. Él accedió sin ninguna objeción y nos mudamos al día siguiente (recuerdo que trajo espárragos verdes para cenar en nuestra primera noche, "Como eres vegetariana, pensé que te gustarían", me dijo). 

Desde ese día tuvimos una vida apacible y tranquila. Entre semana trabajando, mientras que los domingos yo me quedaba escribiendo y él iba a caminar por el monte. Siempre volvía a casa con un manojito de espárragos silvestres; él no los probaba nunca, los recogía a propósito para mí. Y yo encantada con el precioso gesto: incluso en sus paseos me tenía presente.

La cosa se complicó un mes antes de la boda, cuando empezó a traerme espárragos a diario. Toditas las noches llegaba a casa con un pequeño manojo que me entregaba sin mediar palabra. Si algún día no podía salir al campo, los compraba en el supermercado de la esquina, pero siempre, siempre traía el manojo. Dejaba el paquetito sobre la encimera y se quedaba mirándome con los brazos cruzados. Yo le besaba (cada vez con menos entusiasmo, la verdad) y prometía comérmelos al día siguiente, bien asaditos.

Un día explotó. Lo hizo a su manera discreta, tan discreta que tardé unos días en entender: al lado de los espárragos dejó una sartén y una botella de aceite. "Entiéndeme de una vez" -me dijo- "no tienes que asarlos sino freírlos". Agarró la maleta que ya tenía preparada y ya nunca le volví a ver.

Cuento dedicado a Ana, en agradecimiento por los espárragos ;)

Pájaros en la cabeza

Desde muy pequeña había tenido pájaros en la cabeza. En cuanto salía a la calle, todos los gorriones y las palomas de la plaza se precipitaban sobre ella para posarse sobre la mullida melena, llegando incluso a poner sus huevos ahí. Los padres, preocupados, decidieron llevarsela al campo donde la densidad de población de estas aves era mucho menor. Pero la niña seguía siendo reclamo para los pollos, las gallinas y hasta las ocas.

Recorrieron medio mundo en busca de un lugar donde la cabeza de su querida hijita no se llenara de pájaros, pero cada sitio resultaba ser más peligroso que el anterior. Tucanes, cacatúas,  pavos reales, ruiseñores... de todo hubo en la cabeza de la pequeña, cada ave más empeñada en quedarse a vivir ahí y en hacer su nido entre los rizos de la niña (los colibríes resultaron peores que ningún otro pájaro, pues con lo pequeños que eran, acudían a cientos y quedaban irremediablemente atrapados en la melena; había que desprenderlos después uno a uno, con sumo cuidado, para no dañar sus minúsculos cuerpecitos).

Los amorosos padres no cesaron en su empeño protector. Estudiaron los mapas y las enciclopedias en busca de un rincón del mundo donde no hubiera nada alrededor, un trozo de tierra tan aislado y solitario, que la cabeza de su niñita pudiera estar a salvo de todo.

Así fue cómo llegaron por fin al desierto, donde los avestruces.


Dibujandito



Ay... hermosos puentes y festivos, dan para tantas cosas... Hoy he pasado toda la tarde dibujando, tras meses y meses sin un triste dibujo en mi haber.
Qué disfrute, ni me acordaba de lo placentero que es dibujar por dibujar. Relax mental absoluto. Silencio y relax.

(la calidad de la foto es malísima, por cierto)

Cuentecillo

Hace poco me encargaron un cuentecillo y ya ha salido a la luz. Forma parte de un cuadernillo de actividades para sensibilizar a niños y niñas sobre la igualdad entre hombres y mujeres. El cuadernillo está disponible en la web de Cruz Roja Juventud.

Si queréis echarle un vistazo, está en pdf aqui.

Nuevo blog

Sí, ya estoy haciendo de las mías: he abierto un nuevo blog

Se trata de un proyecto que tengo en mente hace bastante tiempo, pero que hasta hoy no me he animado a emprender. Ni aún hoy estoy convencida de que sea el momento, pero allá voy, a la piscina y cruzando los dedos.

Este espacio tratará sobre la creatividad, sobre las resistencias que tenemos para emprender nuestros proyectos, algunas técnicas de generación de ideas... etc. Una mezcla de lo que llevo aprendido con la práctica y con las lecturas de varios años (siempre me ha apasionado este tema).

Puesto que el tiempo es el que es y los días no se dilatan, tengo que hacer nueva estructuración de prioridades, por lo que este blog permanecerá pausado por un tiempo (nadie notará la diferencia, ya estaba un poco pausado). Pero en su momento volveré. Eso seguro. Mientras tanto, estaré visible en aMINUSCULA y en el nuevo blog sobre creatividad.