Lazos (cuento)

Un día, de pura casualidad, descubrieron que el lazo que les había unido se había esfumado, sin más. Vieron que eran libres de marcharse a donde quisieran, que podían olvidar la insoportable proximidad a la que se habían condenado de mutuo acuerdo.

Levantaron sus ropas y observaron las magulladuras que el roce del áspero lazo les había provocado, lanzándose miradas de reproche a continuación.

Se sintieron libres y ligeros. Se sintieron demasiado ligeros, insoportablemente ligeros.

…A la par, corrieron en busca de una áspera cuerda con la que poder volver a atarse el uno al otro y cubrir sus feas magulladuras. A la par apretaron sus nudos, con miradas de reproche.

1 comentario:

  1. Me parece genial este cuento. Me encanta la metáfora. Es que es genial. Estoy disfrutando mucho con tu blog.

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