Demasiado amor (cuento)

-Me estoy derritiendo. ..-la oí murmurar
No me atreví a apartar la mirada del papel, pero aquellas palabras suyas me dieron un nuevo impulso, haciéndome pronunciar mi poema con verdadero énfasis, proyectándolo hacia ella desde lo más profundo de mi corazón.
Tan solo al acabar tuve el valor de buscar una respuesta en la cálida mirada con la que ella, probablemente, iba a acariciarme. Pero. ..¡ella no estaba ya a mi lado!
…Lo único que encontré, el único rastro que quedaba de ella fue aquel charco blanquecino y espeso señalándome el lugar en el que ella se había derretido…

¡Qué largas se me hicieron las tres horas en las que ella permaneció en la nevera, sin saber con certeza si el frío iba a volver a cuajarla!

…Recuerdo que la multitud se abría a mi paso, asustada tal vez por los gritos de horror que yo no podía reprimir.. . Al llegar a la esquina me giré, incrédulo aún; la vi agitar, en señal de despedida, la mano derecha que emergía del corazón, que a su vez latía en la frente, justo debajo del ombligo…

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