El orden correcto (cuento)

El sargento de guardia del departamento de extranjería le había dicho que los ordenara detrás de las vallas y es lo que había estado haciendo, no sin dificultad. Si bien al principio había recibido algunos datos sobre el orden correcto, el novato se hizo un lío con los países que debían ir primero, así que el sargento resolvió darle la explicación más sencilla: “del más claro al más oscuro, ¿lo entiendes?”.
A partir de ahí la tarea del novato resultó más sencilla y el sargento llegó a permitirse incluso ir a tomar un café, con lento caminar, acompasado a los balanceos de su porra.
Ciertamente, aquello fue un error, pues a su regreso encontró un gran barullo y todo el orden conseguido hasta el momento se había echado a perder.
-¿Qué ocurre aquí? -preguntó el sargento.
- Señor… -se lamentó el novato sin dejar de sujetar por el brazo al inmigrante más oscuro de todos -, aquí hay un problema… Este señor debería estar al final, pero se niega… Dice que llegó entre los primeros…
-Hummm… ¿Cual es tu nacionalidad?- le preguntó el sargento al hombre más oscuro.
- Soy francés.
-Hummm, hummm… Esta bien, ponle detrás de los rubios.
El sargento se alejó, meneando la cabeza con desaprobación, y al comprobar que el hombre más oscuro ya no le prestaba atención, hizo una seña al novato para que se acercara.
- Ponle detrás de los rubios, pero aparte -susurró.

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