Un hombre libre (cuento)

-¿Cuanto tiempo lleva allí?
-Unos… tres años, creo -dijo el guardia de la prisión-. Desde que le liberaron no se ha movido de ese pedrusco sobre el que está sentado ahora mismo.
Me acerqué a aquel hombre, intrigado por su extraño comportamiento. Me senté a su lado y esperé.
-Soy libre -me dijo al cabo de unos minutos-. Ese es mi problema: soy un hombre libre. Nada me retiene aquí y no hay nada que me retenga en ninguna parte. Soy libre de ir donde se me antoje, ¿sabe?, y sin necesidad de mirar atrás, ni de dar explicaciones a nadie…
-¿Y por qué no va a ningún sitio?
-¿Se ha parado a pensar alguna vez en la verdadera inmensidad de este mundo? ¿Tiene idea de la cantidad de tiempo que se necesita para considerar todas las posibilidades? -contestó desesperado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario