Un mundo lejano (cuento)

Estaremos en el aire en 10 segundos. Diez… nueve… ocho…siete… seis…
Los últimos cinco segundos se señalaron con los dedos. El técnico de sonido subió el volumen del micro, las luces de colores empezaron a girar, entró la sintonía y… ya estaban en el aire.
- ¡Buenas noches señoras y señores! - empezó la jovial presentadora -. Esta noche, como siempre, nuestro concurso les ofrecerá las imágenes más impactantes de la actualidad. Prepárense para una velada llena de emociones e imágenes llenas de realidad. Bienvenidos una vez más a nuestro fascinante programa semanal ¡UN MUNDO LEJANO!
Aplausos, sintonía, luces de colores.
- Para empezar visualizaremos una grabación muy reciente, rodada en algún lugar del mundo que, como ya saben, no desvelaremos. En cuanto descubran en que lugar del mundo se hizo la grabación, pueden empezar a hacer sus llamadas con la respuesta correcta. También pueden concursar con nosotros a través de mensajes SMS. Y ahora, ¡dentro vídeo!

Luisa acomodó sus gafas y permaneció atenta a la pantalla. Nunca había logrado adivinar la respuesta, pero por alguna razón seguía intentándolo. Es más, aquel día se había esforzado especialmente: había mirado el telediario de cabo a rabo, con el fin de averiguar en qué lugares del mundo había guerras en aquellos momentos. Escuchó noticias sobre tres o cuatro guerras, si no recordaba mal.
En el vídeo salían imágenes muy parecidas a las que había visto en las noticias. Todas las guerras parecían iguales, con edificios en ruina, polvo, cadáveres… Por eso resultaba tan difícil distinguir una guerra de otra y ganar el concurso.
- ¡Patrick! -gritó Luisa de repente- ¡Ese es Patrick! Dios santo, ¿qué hace Patrick allí? Ah, sí, había ido a hacer un reportaje a … a… ¡maldita sea! ¿a dónde? Debí prestarle atención cuando me lo contaba, así podría haber ganado el concurso por una vez.
Las imágenes mostraban uno de los enfrentamientos más sanguinarios de las últimas décadas. Patrick, con su cámara, intentaba esquivar los cascotes mientras Luisa hacía grandes esfuerzos por recordar a donde demonios había ido Patrick a hacer su reportaje.

…Patrick cayó al suelo y quedó inerte. Luisa se mordió el labio: no podía ser, no podían haberle alcanzado. Se trataba de Patrick. En el mismo vídeo se podía ver como alcanzaban a otros hombres, incluso a niños, pero ellos no tenían nombre. Ellos formaban parte de las guerras, no como Patrick.
Luisa apagó el televisor, sin recordar a donde había ido Patrick a hacer su reportaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario