El perfume (cuento)

Finalmente salió del cuarto de baño. Se había estado arreglando para él. Se recostó sobre la cama, rozando apenas con los labios el cuerpo desnudo del hombre amado. Él se dejaba querer complacido.

-¿Qué te has echado? -gritó el hombre apartándola de un empujón- ¡Perfume! ¿Te has echado perfume? ¿Te escondes de mi? ¡Eh ! ¡Contesta! ¿Es que quieres ocultarme algo?

La chica no se atrevió a abrir la boca. Tampoco lo hizo mientras él le arrancaba la ropa, la conducía de vuelta al cuarto de baño para enjabonarla violentamente bajo el agua fría.
Ella no protestó, sabía que era culpa suya, que le había irritado… había estropeado aquel día tan hermoso. Siempre acababa irritándole y estropeando los días hermosos, metiendo la pata de la manera más tonta.

Aquella vez había sido por el perfume.

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