El secreto de la felicidad (cuento)

Si bien nunca había sido ninguna lumbrera, Lito tenía destellos de… un no sé qué, algo que le hacía consciente de las oportunidades que la vida le brindaba.
En virtud a uno de esos destellos supo que estaba ante el sabio y que a los sabios se les debe preguntar cosas difíciles y sabias.
-¿Cuál es el secreto de la felicidad? -preguntó, sin más.
El sabio sonrió, comprendiendo la razón por la cual Lito hiciera su pregunta antes de decir “Buenas tardes”. Quiso complacer al muchacho y le respondió:
- Hay que tener la cabeza en las nubes y los pies en la tierra.
- ¡Uauuu! -se admiró Lito-. Pues no sé quién sería capaz de hacer esto… Puede que las jirafas… ¿Son felices las jirafas?
-Sí, a menos que intenten conversar con un jabalí -contestó el sabio, malhumorado.

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