La cuestión es llegar (cuento)

Creanme, no me percaté de que me faltaba un brazo hasta querer mirar la hora.
Me había levantado con el tiempo justo para acudir a mi cita, si acaso me sobraban unos minutos. Sin embargo, al ponerme los zapatos descubrí que mi pierna derecha ya no estaba. Es curioso, porque los calcetines sí me los puse en ambos pies; debió ser cosa de unos minutos.
No me paré a pensar en ello, por falta de tiempo, lo único que me dije fue que debía salir de casa un poco antes, pues con una sola pierna tardaría algo más en hacer el camino. Por eso estuve comprobando la hora constantemente… Bueno, hasta que perdí el brazo, y con él, mi reloj.

Supongo que llegaré a tiempo…, pero sobretodo que no cunda el pánico: aunque no llegue entero, la cuestión es llegar.

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