Sacudiéndose el polvo (cuento)

Sacudió con fuerza su abundante melena polvorienta, intentando liberarse del peso cada vez mayor; la sacudió igual que una potrilla, con la cabeza bien echada hacia atrás, dejándose atrapar por el agradable cosquilleo. Rió. Rió y siguió sacudiéndose, por puro placer.

Cuando todo el polvo viejo hubo desaparecido, su cabello comenzó a desprender minúsculas estrellitas doradas, invisibles a los ojos humanos, estrellitas que se posaban sobre todo lo que hubiera a su alrededor: personas, gatos, impresoras, cacerolas, semáforos, grillos …

…De pronto todos le sonrieron amablemente, aunque nadie sabría decir si algo tuvieron que ver las minúsculas estrellitas doradas que brotaban de sus cabellos.

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