Talla única (cuento)

Las mangas le quedaban demasiado cortas y en invierno se le congelaban las muñecas. Quiso alargarlas, pero estaba prohibido modificar el traje de talla única que debían llevar todas las ciudadanas.
Pidió entonces presupuesto para acortarse los brazos, pero ningún cirujano sabía realizar la operación: nunca se había dado el caso. Nada parecía solucionar el asunto.
Finalmente optó por tejerse un jersey de punto, de colores, un jersey hecho a medida.

Fue entonces cuando le quitaron el código de barras que tenía desde su nacimiento y le asignaron uno nuevo que empezaba por cinco, el número que correspondía a las indeseables.

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