En piel de mujer (cartas)

Para: Los de Arriba
De: aminuscula
Asunto: Hasta la coronilla

Estimado/s Dios/es,

En primer lugar pido disculpas por no saber si me debo dirigir a una sola persona o a varias. Aquí en la tierra hay muchas versiones sobre lo que ocurre ahí arriba, por lo que me siento algo confundida al respecto. Sepa/n perdonar mi ignorancia.

Me dirijo a Usted/es por un asunto que me tiene preocupada dada la poca paciencia que conservo sobre ciertos aspectos de la vida terrenal en piel de mujer.

Ocurre que, dado lo dispuesto por Usted/es repecto al orden natural de las cosas en lo que al matrimonio se refiere, me he tomado la libertad de construir mi vida en solitario (quiero decir sin pareja), lo cual está muy bien por cierto. Hoy en día, y gracias a Su/s buen/os juicio/s, ya no es necesario ser monja (o esposa de Usted/es), se puede no ser esposa de nadie sin nigún problema, cosa que agradezco enormemente.
Sólo que… si un hombre de mi edad toma esta misma decisión, es aplaudido y admirado por saber preservar su libertad, mientras que a nosotras, las mujeres… pues… que no se nos admite esta capacidad de valorar la libertad. Se cuestiona nuestra inclinación sexual o se nos mira con lupa para descubrir ese defecto tan enorme que hace que ningún hombre nos acepte. Se nos dice que en verdad sí queremos tener pareja pero nos engañamos a nosotras mismas diciendo que es una elección, o se nos asignan traumas varios…
¿Acaso está escrito en alguna parte (perdón por mi ignorancia de nuevo) que a todas las mujeres se nos tienen que caer las brag… perdón, quise decir nos derretimos… ejem… al oír la palabra “amor”?

Quisiera saber… si es cierto que nos reencarnamos, esas reencarnaciones van a ser en tiempo futuro ¿no? Quiero decir que no me mandarían a una época todavía más retrógrada ¿verdad? Y si lo de la reencarnación no fuera cierto, si nos vamos al cielo, ¿rigen ahí otras leyes o son las mismas de aquí en la tierra? ¿Y qué otras opciones habría, para evitar pasar por esto por los siglos de los siglos?

Agradezco mucho Su atención, Le/s saluda atentamente

aminuscula

Fe (cuento)

Hace exactamente un ciclo (¿cuánto dura un ciclo?) empezaron a correr unos torbellinos que hicieron girar en desorden todas las cosas. Quiso detenerlos, pero le resultaba imposible desde su pequeñez. Opuso resistencia, negándose a girar al son de los torbellinos, pero se golpeó contra todas las cosas que giraban y giraban, frenéticamente, llevándose por delante cualquier obstáculo que encontraran a su danza. Y cuanta más resistencia oponía, más fuertes eran los golpes…

Entoces recordó su fe. Dejó de oponer resistencia y se dejó llevar por los fuertes vientos, confiando en que estaría protegida, en que el tiempo agotaría las fuerzas del salvaje torbellino y pondría de nuevo las cosas en su sitio.

¿La véis? Con una sonrisa, está contemplando cómo, una por una, todas las cosas se colocan suavemente en su sitio. Se acabó la danza, se acabó el ciclo.

Contra la violencia hacia las mujeres

Hoy se “celebra” el día contra la violencia hacia las mujeres. Ojalá no existiera este día, pero los números son espeluznantes: cada 18 segundos es golpeada una mujer, una de cada tres mujeres en el mundo es maltratada, siendo una de cada cinco las mujeres maltratadas en el “primer mundo”. Si a esto unimos las violaciones y la mutilación genital (que también es violencia hacia las mujeres por el hecho de ser mujeres) podemos desesperar.
Son alrededor de 70 las mujeres que mueren a manos de sus parejas cada año en España, pero a éstas deberíamos sumar a aquellas mujeres que acaban cometiendo suicidio por el horror que han de sufrir en su propio hogar (y que nadie sabe cuántas son).

Conozco algunas mujeres en esta situación. Tú, que estás leyendo esto, también conoces unas cuantas, aunque no lo sepas. El maltrato no siempre se manifiesta mediante un ojo morado, a veces ni se ve. A veces es una suerte tener un ojo morado para así poder demostrar lo que realmente está sucediendo: se duda de muchas mujeres que quieren denunciar esto sin tener un triste moratón. ¿Pero qué puedes demostrar si el agresor te ha tirado del pelo? Nada, esto no deja huella.

Si conoces alguna mujer que está viviendo una situación de maltrato (ya sea físico o psicológico), creela, escuchala y ten paciencia: ella está en una situación límite y sus reacciones no serán las que serían las tuyas.
Si eres una mujer que vive en esta situación, habla, no lo ocultes, pide ayuda. Tú sabes quien te va a creer y escuchar, tu instinto ahora está más desarrollado que nunca. Alejate de quienes te juzgan y escucha sólo a quienes te creen y te refuerzan. Si puedes, denuncia, pero escucha tu voz interior que te dirá si la denuncia va a poner tu vida en peligro o va a asustar a tu agresor y te mantendrá a salvo. Cree en ti, porque hay salida. No es una salida fácil, tal vez tengas que marcharte de tu ciudad y esconderte por mucho tiempo, pero hay salida.

Cintas transportadoras (cuento)

Nadie aprendía a caminar. En la Nueva Ciudad ya lo habían previsto y colocaron cintas transportadoras que llevaban a la gente cansada de aquí para allá.
Algunos, nada más romper a andar y llevarse los primeros tropiezos, desistían y subían a la cinta. Otros, la mayoría, se esforzaban algún tiempo más, y caminaban por el terreno accidentado que hallaban a un lado y al otro de estos caminos artificiales. Era costoso hacerlo ya que no existían las superficies lisas; finalmente optaban por subir a la cinta si querían llegar a alguna parte.

A los locos y a los artistas no se les permitía subir, pues sembraban el caos con sus extravagancias. Se les podía ver caminar cerca de las cintas transportadoras, cargados de lienzos, pinceles, instrumentos musicales, libros y otros objetos inútiles, dando tropiezos, haciendo grandes esfuerzos por levantarse pese a las dificultades que suponía llevar las camisas de fuerza.

Ellos tampoco aprendían a caminar, no obstante.

Adaptación

El mundo no está hecho al gusto de nadie: a todos nos alcanzan las injusticias, los desaires y las traiciones. Siempre hay alguien por encima y alguien por debajo. Algunas veces la solución no está en nuestras manos o simplemente no existe.

Cuando esto ocurre, cuando no está en nuestras manos cambiar las cosas, lo más sensato es poner todo el esfuerzo en encontrar aquel pensamiento que nos permita convivir en paz con la realidad, sin necesidad de negarla. De nada sirve pasarse toda una vida enfadado con el mundo: el mundo es tal cual es.

Dedalesa o dedalense (retrato)

Cuanto más pequeño es su mundo, más ganas tiene de permanecer el él, y mayores son sus temores. Mayor el esfuerzo por mantenerlo pequeño, por encogerlo aún más, para así sentirse arropada por sus muros.
Desde el fondo de su mundo-dedal predica la inexistencia de otros mundos, lo predica incluso a quienes vienen de ahí fuera, llamándoles al orden y la razón.

Margaritas a los cerdos

Hoy me siento en la linea de algunos de los últimos posts de Kuan , en la linea de “sólo quiero ser normal”, de no pretender ser maravillosamente tolerante y dadora.

No quiero dar “margaritas a los cerdos” (con perdón de los cerdos que son inteligentísimos animales), no quiero sacrificar nada mío, por insignificante que sea, por devolver con bien a quien sólo regala veneno.

…Siembras y siembras y siembras, pero si al cabo del tiempo no recoges nada, será que no estás sembrando en tierra fertil; guarda mejor tus semillas para mejores ocasiones.

Sí, hoy siento la necesidad de ser normal.

Lo que no sé (cartas)

Me miras con una ceja levantada al descubrir que no sé aquello que tú sabes, sorprendido ante “tanta ignorancia”.

He de decirte que lo que no sé abarca no sólo mares, sino la práctica totalidad del Universo. Pero sé, por ejemplo, que nunca llegaré a saberlo todo y también sé que cada día aprendo algo más. Que al confesar mi ignorancia recibo una explicación y aquello que desconcía hace tan sólo un momento pasa a formar parte de mi bagaje de “saberes”.

Amigo mío, la ignorancia no es el no saberlo todo, sino pretender alcanzar el conocimiento absoluto o avergonzarse de no haberlo logrado. Por eso no pienso ocultarte mi ignorancia, aunque me enfrente a tu ceja levantada, prefiero dejar que me expliques y así aprender también de ti.

Con todo el cariño del mundo (retrato)

Sabotea cualquier logro ajeno, con todo el cariño del mundo.
Sus besos son sinceros, su afecto también, pero sus alabanzas suenan a desaprobación. Con todo el cariño del mundo.

¿Su desaprobación? Jamás ha sido pronunciada.

La política de los suburpios (cuento)

El país de los suburpios estaba embrumergido por quejolemas descorapaces. El reyedor oimaba constarolamente los vocelios que parulaban sobre las vermesas y sus consecuencias, sobre las furulas y los melocios que tantos quebraderos de rodillas daban.

Acercándose las elemociones, no querolentaba más alcomedio que aplacentar los poblados y calmografiarlos.
Tal fue la docisién del congrejo y, para tal fin en consecuencia, el reyedor se perfumó.