La política de los suburpios (cuento)

El país de los suburpios estaba embrumergido por quejolemas descorapaces. El reyedor oimaba constarolamente los vocelios que parulaban sobre las vermesas y sus consecuencias, sobre las furulas y los melocios que tantos quebraderos de rodillas daban.

Acercándose las elemociones, no querolentaba más alcomedio que aplacentar los poblados y calmografiarlos.
Tal fue la docisién del congrejo y, para tal fin en consecuencia, el reyedor se perfumó.