La señora del sombrero (retratos)




la señora del sombrero , por aminúscula.

La señora del sombrero arrastra a su ruidoso chihuahua todos los días a la misma hora, ante las mismas gentes, ante los mismos canes.
Nadie conoce su nombre de pila; nadie osa preguntarselo... ella es Laseñoradelsombrero.

Coleccionista de historias (retratos)

Roba las palabras de la conversación ajena sin que ni los propios conversadores lo adviertan. Las etiqueta ("amor", "desventura", "malicia"...) y las guarda en tarros de cristal desde donde las pobres aún aletearán por un breve tiempo, para después perder los colores y los dolores.

No se apiada al verlas marchitar. No sonríe. Él nunca tuvo más historias que las robadas en las conversaciones ajenas.

Obradora (retratos)

Con sus pequeñas manos, con movimientos tan lentos que resultan invisibles al ojo humano, teje su obra maestra: su minúscula obra esencial.

Habitantes (cuentos)

Las superficies aún iluminadas por el sol eran tan reducidas que las gentes amontonadas allí tenían que colocarse unos encima de otros, formando varias capas de seres humanos porque todos no cabían ya sobre el suelo.
Cuando esto sucedía, los rayos de sol ya no alcanzaban traspasar hasta la tierra, por lo que las autoridades del lugar se veían obligadas a expulsar algunos de los habitantes. Se realizaba entonces un sorteo para decidir quien había de irse y quien no.

Los habitantes cruzaban los dedos con fuerza, deseándose buena suerte los unos a los otros con media boca, rezando fervorosamente para que los resultados del sorteo les permitiera permanecer en aquella valiosa miseria.

Callejuelas

A veces esta ciudad dormida hace cosas mágicas e inexplicables. Muchas veces, por ejemplo, crecen callejuelas nuevas en mi camino, callejuelas que nunca había visto antes en mi rutina.
Si tengo valor de romper las prisas o de ser algo impuntual, me adentro por esta nueva callejuela que, invariablemente, lleva a un sitio completamente ajeno a la zona de la ciudad en la que se encuentra, lleva a lugares antiguos, con plazas antiguas, estancos antiguos y tiendas de ultramarinos, de las de antes.
Una vez rotas las prisas, una vez recorrida la callejuela, la reconozco y la veo a diario en mi rutina, pero si no me atrevo a romper las prisas, si le prometo volver otro día, la callejuela desparece para siempre, dolida, avergonzada.

Ayer creció una callejuela nueva en mi camino. Rompí las prisas y me adentré. Había una sola tienducha, estrecha, polvorienta, repleta de libros usados, llaveros y bolsos de viaje también usados. Quise entrar, pero comprendí que con ropa de invierno no lograría pasar por aquel pasillo estrecho, pensé que tal vez en verano...
Espero que no desaparezca la tienducha, que no se sienta dolida ni avergonzada, que me aguarde hasta el verano.

Encrucijadas (cartas)

Las encrucijadas tienen forma de uve: si bien en la encrucijada misma ambos caminos son posibles, más adelante parecen separados por un abismo... y siguen alejándose hasta el infinito. O hasta el final, lo que primero llegue.

¿Comprendes por qué pedirme que vuelva al redil es como pedirme que sobrevuele un abismo?

Ocurrió de repente

Este año mi tradicional propósito de dejar de fumar andaba por ahí, medio escondido, medio negado... La ley anti tabaco no me asustaba, porque en el lugar de trabajo donde paso más horas no he podido fumar nunca. Eso sí, en el otro lugar sí, y mi excusa favorita para no dejarlo era que mi compañera fumaba y me tentaba.

El caso es que hoy, desde luego, no estaba en mi cabeza dejar de fumar. No lo estaba al levantarme. Medio pensaba intentarlo el jueves, pero más como obligación que como deseo real.
Sin embargo, no sé qué me ha pasado, pero acabo de destruír todo el tabaco que había en casa y me siento decidida a dejarlo de una vez por todas. Quiero ser libre.

Aconsejan preparativos, y listas de razones... Ya, pero yo siento que esto en mi aumenta el mito de "lo difícil que es". Yo he decidido que para mi va a ser fácil y he decidido que no voy a sufrir el síndrome de abstinencia ni una sola vez: en mi cabeza mando yo. Mi mantra: "si una persona puede hacerlo, cualquiera puede".

Declaro este blog "Espacio sin humo". Así sea.

Soleado 2006

Acabas de nacer y ya te quiero. Llegas soleado, cálido, acogedor... Prometes y sé que cumplirás todo lo que me susurras al oído.
¡Te voy a vivir, soleado 2006, te voy a vivir a cada segundo!