Ciudadanos perfectos


Pese a haber sido embrutecidos con las más bajas pasiones, tal cómo marcaba la ley vigente, aquellos seres conservaban la mirada bovina que solo reflejan las mentes silenciosas. La mezcla resultante recreaba unos ciudadanos perfectos (parecidos a los que les habían encargado justo después de la campaña de Navidad que, por cierto, había sido un éxito) por lo que la patente se hizo de dominio público y se implementó en las escuelas y guarderías.

También la televisión adoptó el nuevo modelo.

La espera



Con los ojos puestos en los horizontes, ella espera. Tal vez mañana, o dentro de un mes... o tal vez nunca.

A escondidas de sí misma piensa que nunca será, pero aún así espera, quieta. Completamente quieta. Eternamente quieta.