Pesadillas




Al despertar de aquella extraña pesadilla comprobó que esta vez se había convertido en un dibujo a boli.
...Algún gracioso le había dibujado una colita.

Desde el entremundo





Tengo la suerte de vivir en una de esas capas intermedias, lo suficientemente alta como para respirar con facilidad. No añoro nada aquí en mi entremundo, pero me gusta subir los domingos a las capas de arriba y saludar a las gentes de ahí.
No me suelen contestar; quienes viven en la mismísima superficie no parecen contentos con mi costumbre... parece que les molesta ver que subo hasta ellos todos los domingos sin que nadie me lo pueda prohinbir, o que yo pueda respirar su aire de calidad por unos momentos o qué sé yo.
Pienso que es pecado esta actitud tan altiva, o debería serlo. Hay que ser agradecido con la vida, por ponerte tan arriba, así lo creo yo.

Ahora que lo pienso... me pregunto si los otros, los que suben a saludarme... Muchos se han quedado sin respuesta por mi parte, es verdad. La falta de tiempo. O porque el saludo de los de abajo me ha parecido demasiado bobo para contestar. En cualquier caso no es altivez.

Tal vez los de arriba tampoco sean altivos, puede que les falte tiempo. O me consideran bobo, igual que yo a los de abajo. Y los de abajo a los de debajo, seguro, y éstos a los de debajo suyo y así hasta la última capa.

Los Profundos (los de la última capa, los llamamos así de guasa) no consideran bobos a nadie. No tienen a quien.

Siesta


En verano la transparencia de los visillos hacía las delicias de los paseantes y curiosos.