Manos libres


Es muy difícil escribir cuando tus manos no te pertenecen del todo. Estás escribiendo alguna poesía y de pronto tus manos se ponen a cortar cebolla y a secarte las lágrimas. Con todas tus fuerzas intentas que vuelvan a la escritura, pero ellas nada, van por su cuenta hasta nuevo aviso.

Así ninguna poesía queda acabada, ningún cuento. Muchos me admiran por este quedar suspenso en el aire de mis obras, pero no valgo las alabanzas, es cosa de las manos cocineras.

Me cuesta esfuerzo mantenerlas ahora mismo sobre las teclas, lo confieso. Ya sólo una de ellas me responde, mientras la otra anda preparando la tabla de madera, el cuchillo nuevo y las patatas (¿qué habrá hoy para comer?) y sé que no queda tiempo suficiente para acab