Pescado


Desde el día en que pescó a su marido quedó fascinada con él. Con todo el cuidado del que fue capaz quitó el anzuelo prendido en el labio superior y le limpió las algas que llevaba pegadas desde hacía a saber cuanto tiempo (ya se sabe lo desastres que son los solteros para estas cosas). Él creyó que le devolvería al mar, como hacen todos los pescadores que desprenden con cuidado los anzuelos, pero se equivocaba, jamás volvió a ser liberado y años más tarde se lo reprochó, desde el plato.

Ella tampoco acabó muy contenta con su marido. Por ejemplo estaba el tema del plato. Ni de lejos había sido su intención molestarle, ella había pensado que el lecho más cómodo para un pescado debía ser un plato llano, como mandaban las reglas y las buenas maneras. Lo puso en plato de porcelana, con todo el cariño del mundo y él, ingrato, no hacía más que quejarse. Lo cambió a una fuente de esas de servir, para que esté más ancho, pero ni por éstas. Nada de lo que ella pudiera hacer complacía al pescado.

En el juicio declaró que no sabía que el horno estaba encendido. Que había puesto al pescado en aquella bandeja porque estuviera más cómodo y había cerrado la puerta del horno por no oír sus ronquidos. Nadie la creyó, pero como sólo se trataba de un pescado, quedó absuelta.

8 comentarios:

  1. ¡Me encanta esta mezcla de surrealismo y misterio! Así que, no sabía que el horno estaba encendido.... Ya...

    Besitos, ami

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  2. Qué buen giro le has dado al final. Impresionante, me ha encantado.Paradojas del matrimonio, no? bonita comparación;)
    Un beso!

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  3. ¿Te he dicho alguna vez que te admiro?

    :)

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  4. Por fin has regresado y tu pobres minúsculas- tan llenas, por otra parte de todo- me siguen pareciendo de una ternura muy inteligente ,muy creativa. El último cuento esconde lo mismo, fina ironía y sutil crítica cargada de humor.
    ( Eres una pura sorpresa "noreplay", aminúscula y autora de libros también "anónimos"...)

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  5. por no oír sus ronquidos...¡uhm, me está dando una idea!
    besito

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  6. Este pescado me parecía arenque:):)

    Me ha gustado el relato A, tanto como me gusta tu manera exquisita de plasmar las realidades.

    Un abrazo

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  7. Jajá, que interesante y fantástico relato, hay pescados y mojarrillas así es.

    Besos

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