Cuentos

Yo sabía que en príncipe no se iba a convertir, un sapo es un sapo y un príncipe un príncipe, lo demás eran cuentos. Pero me gustaban mucho los animales ya desde pequeña y pensaba en el pobre sapito, al que todos rechazaban asqueados y al que nadie besaría jamás.
El sapo en cambio, sin saberlo yo, era uno de los animalitos más besados que jamás habían existido, todo ello debido a la gran tradición cuentista de mi pueblo. En realidad no había niña en todo el pueblo que no hubiera besado al sapo, en las mejillas, en la bocaza y hasta en la tripa resbaladiza y maloliente. Pero el sapo seguía siendo sapo, cada vez más gordo y arrogante, cada vez más feo y mugriento.
Y después de mi beso siguió siendo sapo, pero aún más engreído por su principesco origen y exquisita belleza.

Prejuicios

Un hombre piadoso le acababa de regalar una lata de cerveza recién sacada de la nevera, fresquita y espumosa. Hacía un calor horrendo, llevaba ya varias horas al sol.
Escondió la lata en el bolsillo del pantalón y se alejó de la puerta del supermercado donde hacía las veces de portero a cambio del misero salario que suponía "la voluntad". En cuanto hubo doblado la esquina dio un buen trago refrescante a su cerveza sin alcohol.

La mala suerte quiso que muchos de los que habitualmente le pagaban alguna moneda estuvieran en la calle en ese momento, o estaban en el balcón, o conocían a alguien que lo vio todo.
Y nunca volvió a recibir una moneda, sólo miradas de desprecio y desaprobación.

Simplificando

Soy muy respetuosa con los derechos de autor ajenos (y propios) así que hace poco más de tres años, ante la necesidad de poner imágenes a mis cuentos, decidí que lo mejor que podía hacer por este mi querido blog era aprender a dibujar. El primer año resultó dificilísimo, el segundo algo menos, pero siempre con horas y horas dedicadas a aprender a dibujar, aprender a ver, a manejar los distintos instrumentos, comprando unos y otros para probar cuál se adaptaría mejor a mi (y, como sabéis, el mejor instrumento para mi resultó ser un simple boli). Incluso me ha empeorado la vista y he tenido que hacerme con unas gafas para remediar este mal y seguir dibujando. Todo esto y mucho más he sido capaz de hacer por obtener unas ilustraciones para este blog. Os aseguro que le he echado más horas de las que imagináis y más empeño del que yo imaginaba llegar a poner en ninguna cosa en el mundo.

El resultado: ahora ya sé dibujar de forma aceptable. Pocas imágenes se me resisten si las tengo que afrontar con lápiz de grafito o con bolígrafo, incluso imágenes realistas (aunque es un estilo que practico muy poco). Ahora disfruto muchísimo del proceso de dibujar, hay veces que me pongo a hacer rayas por la simple gimnasia de hacerlas, sin esperar ningún resultado. Cuanto más lineas necesita un dibujo, más me relaja y más disfruto, algo impensable tiempo atrás: gracias al dibujo he cultivado también la paciencia, por lo que se ve. También gracias al dibujo ahora me sé capaz de aprender cualquier cosa si le pongo suficiente empeño.

Pero, con todo ¡¡no me ha servido para obtener ilustraciones para el blog!! Mi cerebro escritor no se pone de acuerdo con mi cerebro dibujante, para mi son medios de expresión que nada tienen que ver, que nacen desde lugares diferentes y, aunque me he enriquecido en lo que a creatividadad se refiere, me es imposible unificar ambas cosas. Tengo dibujos que dicen mucho a los que soy incapaz de poner palabras y tengo cuentos por publicar a los que no puedo ponerles ninguna imagen. De hecho ni actualizo los blogs tanto como quisiera porque no tengo el conjunto de imagen+texto completo, o tengo una cosa, o tengo la otra. Incluso lo que tengo publicado hasta ahora, es algo forzado (la imagen del último cuento la he borrado, por horrible), y nunca andan al mismo nivel.

Todo esto viene porque he tomado la decisión de dejar que las cosas sean como quieren ser, sin más sufrimientos. Si tengo imagen, pulicaré la imagen, si un cuento, pues el cuento a secas, que ya somos todos muy mayores para necesitar preciso dibujitos en cada cuento ¿verdad?

Me he esforzado en encontrar una plantilla bonita que resulte agradable aun sin imagen y que no desentone con éstas cuando las haya, aunque sigo buscando la plantilla ideal, puede que veáis más cambios por aquí (en aMINUSCULA no, ese blog es intocable) y espero que así la cosa funcione mejor. Por mi parte estoy deseando recuperar la libertad de escribir a secas, sin más pretensiones. Siento la necesidad de simplificarlo todo.

Vigilancia

No fue necesario instalar cámaras de vídeo en todos los rincones, ya se vigilaban los unos a los otros. Sobretodo los seres queridos. Cuanto más se querían, más fieles guardianes se volvían y mayor era su empeño en hacerlos obedientes con las normas establecidas para el buen funcionamiento de la maquinaria: ¿cómo que no quieres tener coche? ¿cómo no hijos ni hipoteca? ¿cómo no haces horas extra y cómo no nuevo móvil?

No fueron necesarias las cámaras, ya se vigilaban y espoleaban los unos a los otros.