Una idea descabellada

Una idea descabellada se me ocurrió entonces. Completamente descabellada, sin un sólo pelo visible o invisible. Una idea completamente calva que, para disimular su defecto, usaba peluquín.

-Es una locura hacer caso de una idea que lleva peluquín - me decían todos, pero yo ya la amaba tanto que no iba a renunciar a ella por algo tan insignificante como puede llegar a ser un postizo.
Mi idea fue perdiendo sus complejos y en pocos días, mientras le daba vueltas, dejó de sujetar su peluquín con la mano. Yo le daba vueltas y más vueltas, la giraba cada vez más deprisa, cogidos de las manos los dos, como niños en un campo de flores, rodando a una velocidad cada vez mayor y más loca.

De pronto el peluquín abandonó la cabeza de mi idea y pude verla en toda su calvicie. De pronto comprendí cuan descabellada era y cuan loco enamorarse de ella o llevarla a casa. Nos despedimos ahí mismo, ella cubierta de lágrimas, yo de vergüenza.

4 comentarios:

  1. Bueno, tantas ideas descabelladas se nos pasan por la cabeza... Quizá apareció con una reflexión postiza o quizá fuera ella (la idea) la que necesitara aprender que los postizos acaban por caerse, que son soluciones temporales. De cualquier forma, seguro que ambas, la idea y la protagonista ganaron con el encuentro.

    Un besazo

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  2. Pobre idea. Bueno, ella también tenía derecho a existir y si al final no congeniaron, seguro que le sirvió la experiencia:)

    PD:
    Es que me he medio mudado de Blogia, aún no me decido a abandonarla por completo, así que edito lo mismo en dos lados. Y, el Blog que has comnentado, es para editar poemas que leo y me gustan de otros.

    Abrazos

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  3. Desconfía de los postizos!! es el mejor consejo que te puedo dar jajajaaj

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  4. De ideas descabelladas, están carentes las calvas del mundo.

    Volveré (ya te enlacé)

    Un abrazo

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