Richie

Sacó la lengua y la mostró orgulloso: sobre ella danzaba un gusano blanco como una paloma. Todos torcimos la boca asqueados y alguno vomitó. No diré quién.

Richie siempre hacía este tipo de apuestas con nosotros, cada vez más increíbles y más asquerosas, por eso siempre acabábamos picando el anzuelo y apostábamos. Y siempre nos ganaba. Creo que no había cosa en el mundo que Richie no fuera capaz de meterse en la boca e incluso tragar. Y nunca le pasó nada, aparte de enriquecerse con la suma de nuestras pagas semanales.
Todos le admirábamos en secreto. Confiábamos en que un día se haría más rico todavía y se convertiría en el dueño del Universo.

Ahora conduce camiones; cuando llega al destino, bebe hasta caer muerto.

8 comentarios:

  1. Me trajo recuerdos de mi propia infancia, de los "reyes" de la clase, en la cúspide, admirados por todo lo que eran capaces de hacer. La vida da, y después toma...

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  2. La vida tiene esas cosas, sorprender a la gente con finales inesperados.

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  3. Cuantas historias de estas van dando vueltas por el mundo...

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  4. ¡Pobre Richi! Para ser "dueño del universo" sólo hay que estar bien con uno mismo, no se necesitan grandes acciones por las que hacerse famoso ni siquiera tener más de lo que se necesita para vivir dignamente.

    Besitos

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  5. He leido tu comentario en el blog de Dintel sobre: hacer pájaro a pájaro.

    Tengo que decirte que me ha encantado ese punto de vista. Hay tareas que se nos hacen inmensas aunque en realidad no lo son. Sólo nos asusta su grandeza (de grande, no de importantante)

    Un saludo.

    J.

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  6. No es tanto lo que se come como la forma de digerirlo. ;)

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  7. ¡Cuánto, y cuanta, Richie, hay en este mundo! Y, si me apuras un poco, cuánto de Richie hay en cada uno, y en cada una.

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  8. Un universo bastante limitado...Suele pasarle a casi todos los Richies del mundo.

    Abrazos

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