Perder el norte

Siempre supimos que estábamos perdiendo el norte, pero apenas había tiempo para pensar en ello: ve a trabajar, hazte un lifting, compra un coche más grande, paga los plazos de aire acondicionado. ¿Quién tenía tiempo? Además, para eso estaban los políticos.

Lo que no sabíamos es que también estábamos perdiendo el sur. Éste nos quedaba más lejos.