Meteduras de pata

Un día metió la pata. No le di importancia.
Al día siguiente metió la otra. "Bien" - pensé- "ya está todo hecho, ya no hay más patas que meter". Pero la historia se repitió al día siguiente y al otro y muchos días más. Y siempre había otra nueva pata que meter.

Fue entonces cuando comprendí que me había liado con un ciempiés.

5 comentarios:

  1. jjajaa ¡genial! ¡ay! que incluso los que sólo tienen (o tenemos) dos a veces es como si fueran/mos ciempiés...

    Este abrazo, querida Ami

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  2. El problema suele radicar en que los ochenta y ocho restantes son invisibles al ojo humano...

    Besitos, amiga

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  3. P.D. Ejem... Los otros diez aparecen al cabo del tiempo...

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  4. Jajajaja... qué bueno!!
    Muchos besos volados!

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  5. En realidad, los seres humanos somos cienpies, o milpies, disfrazados de bípedos.

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