Paredes

Las paredes oían cada una de nuestras palabras y también las palabras de quienes habían estado antes allí. Y no sólo que oían, también lo recordaban todo, echándonos en cara cualquier cambio de opinión en el transcurso de nuestras vidas, con una impertinencia muy difícil de tolerar.

Al cumplir yo los treinta ocho la cosa era insoportable, las paredes ya hablaban más que nosotros y siempre en tono de reproche: que si tú antes decías rojo, por qué ahora dices gris, que si has cambiado de chaqueta (en este punto ya nos obligaban a controlar incluso el vestuario) que si antes eras más avispado, que si más leal a la causa, que si.

Nos vimos obligados a mudar a otra casa, con paredes nuevas que nada supieran de nuestras vidas, que nada pudieran reprocharnos por al menos unos años, aunque sabiendo esta vez que, tarde o temprano, las nuevas paredes también nos hablarían con impertinencia de nuestros cambios de parecer o de las chaquetas.

7 comentarios:

  1. ufff claro, si ya dice el refrán que "las paredes oyen".
    Tenemos que tener cuidado o nos veremos obligados a cambiar cada poco de casa...

    Besos mil!

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  2. Si fueran sordas o al menos se lo hicieran, no sufrirían de soledad, porque no hay nada más desolado que una pared vacía. ¡Ellas se lo buscan!

    Besitos amiga

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  3. Pues, yo no me iría tranquila o, al menos, sin haber negociado con ellas el silencio, que igual se van a Sálvame de Lux y lo cuentan todo. Y eso sí que sería trágico.

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  4. Querida a:

    ¿Probaste a pintar las paredes de la casa antigua? Eso suele funcionar para hacerles callar y poder empezar una nueva vida.

    ¿Lo probaste?

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  5. Jaja, Fernando, ni se me había ocurrido. Gracias por el consejo, lo aplicaré la próxima vez.

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  6. Si no has visto esta película, me permito recomendártela:

    PINTADAS, Emma Suárez, Fernando Fernán Gómez
    Director: Juan Estelrich
    Año: 1997
    Duración: 100 min.
    Nacionalidad: España

    Un beso

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  7. Las paredes y yo somos viejas amigas... son las únicas que me lo perdonan todo. Y eso que siempre acabo dándoles cabezazos.

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