Cirujía

En el saco había tres libros y un trozo de apio (al menos suponíamos que era apio, porque venía en un bolsita etiquetada con mano temblorosa que decía "apio"). Supusimos que alguien lo había dejado ahí. Me resulta sorprendente ahora que nos fijáramos más en el trozo de apio que en los libros. No recuerdo que los miráramos siquiera, menos todavía abrirlos y ver si tienen algún nombre o dirección. Sólo con leer los títulos, habríamos podido averiguar alguna cosa, saber lo que lee una persona, es saber bastante sobre ésta.
Claro, a todo esto hay que suponer que fuera una persona quien había juntado los tres libros y el apio etiquetado en un saco, pero bien podría ser algún animalito de estos que coleccionan objetos para luego hacer su nido con ellos. Podría haber percibido las hojas de los libros muy blanditas y abrigadas para los cachorros o polluelos que iba a tener (porque todavía no sabíamos si era mamífero o ave)... pero el apio no tenía sentido. ¿Y cómo habría escrito a mano la palabra "apio"? Bueno, esto tenía una explicación posible: cuando lo robó, ya estaba etiquetado. Pertenecería a la despensa de algún boticario. O de una abuelita con poca memoria que tenía que dejarse notas para recordar el nombre de las cosas. Había leído un cuento sobre esto. ¿O había sido una película?

Sobre el saco no supusimos nada. Era sólo un saco. Llevaba unas marcas, ahora sé que muy reveladoras sobre su procedencia, pero no le dimos importancia. Todos los sacos llevaban marcas.

Nos interesaba exclusivamente el apio. No debía ser muy fresco por lo ennegrecido que estaba y porque desprendía ya un olor que resultaba bastante desagradable. A los niños no les gusta el olor a apio, ni aun fresco. Lo cogimos con unas pinzas de depilar que habíamos robado en casa y procedimos a diseccionarlo. Diseccionábamos todos los objetos no animados que encontrábamos y nos parecían interesantes. Incluso los más apestosos.
El trozo de apio cedió enseguida a nuestro no muy afilado cuchillo y nos abrió sus tripas de par en par, como quién abre las puertas para demostrar que no esconde nada, que no se oculta, como quién vuelve los bolsillos del pantalón del revés par mostrar su inocencia ante una falsa acusación.
Dentro no había más que pulpa de apio, en mal estado. Nos sentimos muy decepcionados: nuestra única pista sobre la procedencia del saco sólo era lo que aparentaba ser, no había nada oculto en ese cuerpecito vegetal. Abandonamos la investigación. Abandonamos el saco allí mismo y nos marchamos sin mirar atrás, dejando el trozo de apio diseccionado tendido sobre un pañuelo, en el banco que había servido de mesa de operaciones, sin hacerle una cura, sin sutura ni mercromina.

8 comentarios:

  1. :) Hay veces que se hacen elecciones equivocadas y uno se queda en la forma dejando a un lado el fondo. Con el tiempo se es consciente de que se perdió una oportunidad...

    Besitos

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  2. Se ve que ese apio ya no tenía salvación, que su tiempo había concluído. Bueno, es de comprender que el apio despertara más su interés, al fin y al cabo era un ser vivo... (bueno, medio muerto)

    besos!

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  3. PD: cómo me gustan tus dibus, AminúsculA. Ando buscando un dibu para un ex-libris... ¿usted diseñaría uno? desde luego, es su trabajo y usted marcaría sus honorarios. Me haría mucha ilusión marcar mis libros con un diseño de usted.

    Olvídelo si lo considera muy atrevido por mi parte...

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  4. AlmenitA querida, estaré encantada de hacerlo, espero que la inspiración me acompañe. Para usted no hay honorarios, sino que es un honor (sólo sobran unas letritas, jajaja).

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  5. ¡ay como es esta minúsculA!
    ¡si es hay que quererte!

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  6. Aquí falta un montón de datos, que esperamos ver en un próximo post (qué tal Cirujía II?):

    Qué día de la semana era,

    El título de los libros, esto es clave,

    Por qué no se tomó la medida elemental de diseccionar también los libros, eso siempre da muchos datos, es increíble lo que puede haber entre el lomo y las hojas,

    Y -en su caso- qué se hizo con todas las páginas que salieron volando, tras la operación.

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  7. Aunque no lo creas, este post me ha dejado pensando... ¿tres libros y un paquete con apio?
    No sé... supongo que los libros serían de cocina...
    Muchos besos con sonrisas

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  8. ¿Y los libros? ¿No diseccionasteis los libros?

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