Mala esposa

La tenían por mala cocinera, o, lo que es peor, por mala esposa. Con algo de razón, incluso ella misma tenía que admitirlo, aun sabiendo que poco o nada podía hacer por cambiarlo.

Cada día se despertaba con la mejor de las intenciones. Abría el libro de recetas y elegía la mejor de las recetas para encandilar el paladar de su amado. Se vestía y salía a comprar los ingredientes frescos. Escogía cada pieza con cuidado. Al llegar a casa lo arreglaba todo en el frigorífico y dejaba el instrumental preparado sobre la repisa: los cuchillos, la tabla de cortar, las especias, la olla, los trapos limpios... Ya distendida, pues le sobraba más de media mañana, leía un poco. Contestaba correos y llamaba a las amigas.

Y aquí era donde sucedía el desastre: llegado el momento de guisar entraba en la cocina y (esto ocurría a diario) descubría que se le había ido la olla. Estaba todo allí, los cuchillos, los trapos, todo. Todo excepto la olla.

13 comentarios:

  1. jajaja... Se puede luchar contra muchas cosas, pero contra las ollas que se van, resulta una difícil tarea.

    Besitosss

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  2. Ya te digo, Luz, a mí me pasa continuamente y todavía no he encontrado solución.

    Besosss

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  3. Ja, ja, ja, ja, ja, ja, es la historia de mi vida!

    Creo que tengo una solución... Eso sí, dependeremos de la buena voluntad de la gente: llenemos la ciudad de carteles con una foto de esa olla ida, y con un "WANTED" debajo.

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  4. Siento desanimarte, Mercedes, pero no funciona, ya lo he intentado. Cuando la olla se va, pues se va. Luego regresa solita a casa, pero al día siguiente vuelve a las andadas (literalmente).

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  5. Se nos va la olla cada vez con más frecuencia, no importa la edad ni el sexo. La mente en sí es un enigma y cada vez son más frecuentes sus fugas. Lo bueno es admitir que nos ocurre y tomar conciencia de que ocurrirá de nuevo: a partir de ello vigilarla para conseguir un buen guiso (y que no nos queme…)
    Unos textos magníficos. Saludos.

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  6. Según con qué cosas, Chula, no hay manera de que no se vuelva a escapar. Es como si la pobre se negara :(
    Gracias.

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  7. primero la olla, luego se le irá las pinzas,será un no par ar...

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  8. Ay, Bohemia, no había caído en la cuenta con lo de las pinzas... Un desastre, ¡un desastre!

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  9. ...hombre, honestamente, no creo que hubiera ido muy lejos, no???

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  10. ....excepto si es Express!!!!

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  11. Una mujer de esa clase tiene olla express, por supuesto, Orleans. Cualquiera le sigue los pasos!

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  12. ...y como siempre, a las mujeres se les va la olla. A todas las mujeres.

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  13. Y a los hombres también, Alan, no sabes lo difícil que es encontrar uno que te espere con la comida preparada. En serio te lo digo, se les va del todo.

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