Ideas fijas

- ¡Poned manos a la obra! -repetía el capataz. ¡Manos a la obra, pandilla de vagos, estoy harto de repetíroslo, así no acabaremos nunca de restaurar el museo! 

Nosotros nos mirábamos incrédulos. El trabajo estaba terminado y, modestia aparte, había quedado perfecto. Sabíamos que el capataz era de ideas fijas y que para él las cosas debían ser de una manera y sólo de una, que no concebía ningún excepción a aquello que él consideraba correcto, pero ¿cómo íbamos a hacer semejante atrocidad? ¿cómo íbamos a tocarle siquiera un pelo a la Venus de Milo?

18 comentarios:

  1. uy...los hay que se pasan de listos...pasa sobre todo a los capataces..
    Real como la vida misma

    ResponderEliminar
  2. Ah, sí! Eso de que las cosas no pueden cambiar porque siempre han sido así, me lo sé yo muy bien, jajaja...

    Y es que, a los que consideran que tienen el poder, no les gustan los cambios porque pierden toda la seguridad, y menos si los cambios surgen de abajo... Sí...

    Besitosss

    P.D. ¡¡¡Me voy a echar un bailecito con las pulgas!!!

    ResponderEliminar
  3. Dintel, gracias! Me encanta que así sea!

    Rosana, ay, ay los capataces... Cualquier día nos aparecerá la Venus con brazos, jajaja.

    Luz, yo creo que todos conocemos algún capataz de estos, jaja.
    Ay, las pulguitas... Vale, yo también voy!
    Besitosss

    ResponderEliminar
  4. Es capataz tiene toda la pinta de un eneagrama 1. Uf, no me gustaría trabajar para él. Me ha dado escalofríos pensar en la pobre Venus.

    ResponderEliminar
  5. Leren, ¿en serio no has trabajado nunca para uno así? Yo sí, alguna vez. Ay de mí.

    ResponderEliminar
  6. Sí, cómo no, he trabajado para tipxs así. Pero nunca en ámbitos donde pudieran hacer tanto daño. Sigo escalofriada.

    ResponderEliminar
  7. Pero Leren, ¿por qué tanto escalofrío? Si la Venus está rota, pues hay que arreglarla. Quedará monísima, el capataz no se conformaría con una chapuza, no es de esos.

    ResponderEliminar
  8. jajajaja... qué buena eres!!!
    un abrazo mayúsculo!!

    ResponderEliminar
  9. Y la pobre Venus sin poder defenderse...

    PD.- El capataz, además de ser un incomprendido, es un perfeccionista.

    ResponderEliminar
  10. Gracias, Glora!! Un gran abrazo para ti también.

    Mercedes, me acabo de imaginar a una Venus defendiéndose a manotazos.
    Sí, el hombre este es un perfeccionista sin duda, de los que más.

    ResponderEliminar
  11. Humm, suena paradójico exigir poner "manos" a la obra con la Venus de Milo, pero hay cada capataz. :)

    Un beso.

    ResponderEliminar
  12. Ay, Carlos, cosas peores se han visto en el país de los capataces, sean de la profesión que sean.

    Un beso

    ResponderEliminar
  13. Gracias, Máximo.

    Las minúsculas se me han ido de vacaciones, o eso creía yo. Pero es posible, con lo futboleras que están últimamente, que se hayan ido a Sudáfrica a ver la final, las muy... Pero ya me enteraré yo de todo cuando vuelvan.
    Mientras, aquí me ves, con toda mi actividad bloguera paralizada, por falta de minúsculas (que no de inspiración).

    Un beso

    ResponderEliminar
  14. Me estoy imaginando a ese capataz intentando ponerle los bracinos a la Venus de Milo y la cabeza a la de Samotracia, y me estoy partiendo, de risa.
    Genial, aMi, genial.

    ResponderEliminar
  15. Este capataz...no era muy capaz :P

    ResponderEliminar
  16. Gracias, Mármara. Seguro que también conoces capataces así, jaja.

    Orleans, discrepo, yo creo que era capaz de todo! Jajaja.

    ResponderEliminar