Reparaciones

Haciendo cuentas, a los gastos en transporte, comida y ropa adecuada para acudir a la oficina había que añadir el gasto en pegamento instantaneo (y para los casos más graves, masilla reconstructora Pattex, que sale bastante cara). Estas reparaciones sumaban un total de... veamos... 450 euros anuales, que no desgravaban.

Ni modo de de reducir gastos en esto. Cada noche gastaba al menos un tubo de pegamento. Al menos tres veces a la semana había que recurrir a la masilla, pues con las prisas y los plazos de entrega, siempre quedaba algún fragmento olvidado por el suelo o entre los papeles.
Ni modo de evitar roturas: los quebraderos de cabeza empezaban desde primera hora de la mañana y no cesaban hasta después de la cena, cuando empezaban las reparaciones. 

Muchas veces no daba tiempo ni a secar el pegamento, una llamada, el recuerdo de algo que se ha pasado por alto... Más quebraderos de cabeza y vuelta a empezar con todo el trabajo de reconstrucción. Y el gasto en pegamento añadido, por supuesto. Los 450 euros sería tirando por lo bajo.

11 comentarios:

  1. ¡Puf! El problema es ese, que cada día haya que reconstruir las cabezas que, al final, de tanto pegamento y masilla aderezada con las prisas y el estrés, se puede quedar pegada para siempre en cualquier esquina del trayecto y llegar a casa sin ella, y al salir a buscarla, después de tanta reparación, se lleve uno a casa la que no es...

    Besitosss :-)

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  2. Luz, no descarto que a alguno le haya ocurrido eso que dices. De hecho hasta me serviría de explicación para algunas personas que mostraban ciertas ideas y creencias para luego, paf!, cambiarlas por otras opuestas. Tal vez sea por este equivocarse de cabeza...

    Besitosss

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  3. Es un maldito círculo vicioso: a más quebraderos de cabeza, más pegamento...¡Y ya no te digo si encima eres un manirroto!

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  4. Ay, Mercedes... los manirrotos con quebraderos de cabeza lo tienen difícil difícil. En las fábricas de pegamento veneran a estos seres.

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  5. muy original com o siempre...quizá la solución es no dejar entrar más quebraderos de cabeza, simplemente ignorarlos, sino ya sabes, estamos condenados a reparar "ad eternumª, un abrazo y bienvenida!

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  6. Este... Visto lo visto, creo que voy a invertir mis ahorros en unas cuantas acciones de "Pattex" y "Loctite".
    Güelcom egen, aMI.

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  7. Jajaja, Rosana, me has hecho imaginar a los quebraderos de cabeza como unos bichitos armados de mazas y hachas, que se ponen a picar nuestros cráneos desde dentro. Todo por la palabra "entrar".
    Un abrazo

    Mármara, ¡qué buena idea! Tu tienes cabeza para las finanzas, se nota. Ahora mismo voy a ver qué puedo invertir yo también.

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  8. Igualmente convengamos que la cabeza es un órgano noble, resistente, a prueba de golpes y emociones violentas, flexible, adaptable a situaciones inesperadas, sólido a su vez, decidido, apto para trabajar en sociedad con otros órganos (y además, siempre nos queda el pegamento) ;)

    Un beso "mayúsculo"

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  9. Carlos, tu descripción de la cabeza bien podría ser la del corazón. Para ésta también hay pegamentos buenos.

    Un beso

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  10. Si para las cabezas se necesita Loctite, para el corazón se necesita un restaurador bien talentoso...que aparte de reconstruir, le pase una buena capa de pintura bien colorida.

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  11. Bah, ni lo sueñes, Orleans, no existe semejante profesional talentoso. Si te lo has roto, como mucho lo puedes recomponer, también con Loctite y masilla, pero siempre se notarán las marcas.

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